Lenguaje de los no cuerpos, estola de palabras

Lenguaje de los no cuerpos, estola de palabras

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Qué estamos haciendo mal?

¿Qué estamos haciendo mal, señores? los golpes ya no arrancan suspiros, los brazos morados se convirtieron en lugar común de la palabras de mis propias hermanas. Yo no quiero que se olvide que aquí estamos, que aquí somos muchos sin distinción de género, porque no soy una ni tampoco uno. Soy un ser y no una sera, y existo y dejo que se exista. Qué hicimos mal que cada vez no odian más porque la tele nos protege, los días nos amparan y hasta el gobierno ya nos puso un propio vagón. Pero yo no quiero que se me separe, yo quiero ser muchos sin distinción. Ayer una hermanita andaba gritando que la golpearon y un hombre que no es mi hermano perdió la lengua. Aquí se sufre por igual y la risa contagia sin importar de quién sea.

Yo no sé por donde va la cosa pero me duele formar parte de un orgullo que yo no elegí.

lunes, 19 de octubre de 2009

me fui sin ver, sin voltear, sin ser vista ni hablada, nadie habló de mi mientras yo estaba, nadie me recordará, tal vez mi espalda, tal vez mi risa de borracha escondida en una sonrisa estridente y un no mames!!!, no mames güey cómo me esfuerzo en encontrar una palabra que sea mía de mimisma sin que afecte al titismo, no sé que digo; yo solo quería que se me recordara que se me visitara en el recuerdo una vez pero no sucedió, en fin escribiré para no ser vista y pensaré en los días de poesía que ya no están y que me aventaron a esta realidad que me pesa en los párpados, tal vez podría cantar una cancion de patti smith y luego decir que ya soy una rockstar y que solo me faltan los fans, no confío en los blogs que no son de papel y que puedo cargar en mi mochila. Yo quise despedirme pero no pude no pude por que como siempre yo me había ido desde antes allá donde nadie viera mi boca abierta mientras duermo ni escuchara como tiemblo cuando tengo un mal sueño. Tengo puras chingaderas en mi bolsa, nada que me sirva para no perderme...

lunes, 5 de mayo de 2008

La Ranita Esnobita


La ranita Esnobita cantaba en su estanque con mucha felicidad:

‑Kerouac, Kerouac, Kerouac.

Pasaron seis días y siete noches y la Ranita Esnobita no dejaba de cantar:

‑Kerouac, Kerouac, Kerouac.

Hasta que un buen día, después de croar y croar, gritó:

‑ ¡Me a Borroughs, estoy Artaud, ésta situación me eNerval, Pavese que es interminable!

Entonces la Ranita Esnobita se lanzó al estanque para terminar su sufrimiento de una vez por todas y ¡Piz¡ ¡Aar! ¡Nik! – cayó ‑.

martes, 22 de abril de 2008

Callar las letras


No, cuerpo,

me calles el alfiler entintado

que perfora el papel.

No le quites el sonido rojo

a la pluma de guacamaya,

porque entonces los cantos

de pájaro herido se confundirán

con el rocío de las hojas

en las que mi mano escribe.

No, cuerpo,

silencies las olas que se estrellan

en las ventanas de mi cabeza,

porque entonces los dedos

dejarán de tejer historias

con hilos de arena.

Cuerpo,

no calles el cuaderno

con susurros blancos.

Si lo haces,

la pureza nupcial de los papiros

se verá mancillada por la indiferencia.

No calles, cuerpo,

estas mis letras

que cuando lo haces,

pareciera que

el líquido tinta se nos pudre en las venas.

Gestar el cuerpo


Siento que me arde,

me arde el estómago

como si estuviese a punto

de regurgitar palabras.

Quiero vomitar los libros matutinos,

expulsar de mis pulmones

el humo de las hojas arrancadas.

Para que, de ese modo,

todas las sílabas reunidas en mi contra

se mezclen con líquido inmundo

y se conviertan en ratas obscenas,

en conejos hirsutos de dientes rabiosos.

Porque no son palabras bellas

éstas a las que me enfrento.

Son oscuras e invisibles,

son mis hijas bastardas

mis niñas sin ojos.

Aún las siento retorciéndose en mis intestinos.

lunes, 21 de abril de 2008

Brindis.


Levantemos las copas de semen enlatado
y celebremos nuestra feminidad.


sábado, 19 de abril de 2008

Lenguaje corpóreo


No es tan errado decir: callar la boca.

Porque nuestros labios no son los únicos hablantes.

Hablan los pies cuando recogen secretos del césped.

Hablan las piernas cuando, ansiosas, gimen que sean tocadas.

Al llegar a su punto medio, el sexo no conversa; grita.

El ombligo también discute acaloradamente con el de alguien más,

se susurran intimidades, emiten con voz queda palabras obscenas

mientras los sobacos y los brazos se restriegan vocales húmedas.

Hablan los senos con sus negras bocinas, habla el cuello con el

ácido aroma de diez mil flores aplastadas.

Todos nuestros habitantes hablan entre sí,

se confunden sus voces para crear exclamaciones

en la lengua, en la garganta.

Mi cuerpo habla con él mismo y yo le contesto vía tacto.